jueves, enero 26

Los Jornaleros Agrícolas del Valle de San Quintín (primera parte)

El Vallede San Quintín se encuentra a 123 Kms. de Ensenada, que es la cabecera municipaly tiene una extensión de 36,941 Km. cuadrados, lo que representa cerca de 70%de la superficie municipal y casi la mitad de toda la extensión estatal. Cuentatambién con 800 kilómetros de litorales de los cuales 490 kilómetros están enel Océano Pacífico y 310 en elGolfo de California.



En SanQuintín se encuentra uno de los valles agrícolas más importantes de BajaCalifornia, cuenta con 14 grandes empresas agrícolas con más de 20 milhectáreas de riego, con tecnología de punta que les permite aprovechar el aguaal máximo; cuenta también con modernos procesos productivos, semillas mejoradasmediante biotecnología, manejo fitosanitario, fertiirrigación, invernaderoscomputarizados, y empacadoras que garantizan la calidad y presentación de susproductos para exportación. No obstante toda esta modernidad, demanda el empleode mano de obra barata e intensiva para el cultivo de hortalizas,principalmente tomate, fresa, col de Bruselas, chile, calabacita, pepino ypapa.



Estanecesidad ha venido siendo cubierta, desde hace décadas, por jornalerosagrícolas, la mayoría de los cuales proviene de grupos indígenasempobrecidos.



Cultivos deSan Quintín
San Quintín es conocido por la agricultura depepino, calabacita, tomate, papa y fresas
Muchos de estostrabajadores indígenas son jornaleros migrantes estacionales, quienesprocedentes en su mayoría de comunidades indígenas del sur del país,particularmente de los estados de Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Michoacán, eincluso de un estado norteño como Sinaloa, llegan al Valle de San Quintínsolamente durante el tiempo de la pizca y luego regresan a sus hogares, o bienmigran hacia otros estados y regiones siguiendo las temporadas y ciclos deproducción agrícola. Durante la temporada alta llega a haber más de 40 miltrabajadores y trabajadoras jornaleros migrantes.



Durante suestancia en la región habitan en los llamados “campamentos agrícolas”–alrededor de 20 actualmente- los cuales se encuentran generalmente dentro delas tierras propiedad de los productores que los contratan en los quepredominan condiciones precarias y en muchas ocasiones infrahumanas. En sumayoría los jornaleros reciben entre uno y dos salarios mínimos, muchos deellos son analfabetas y marginados de atención médica y servicios de salud.



Estos migrantesconstituyen unos de los grupos más vulnerables del municipio y sus derechoshumanos fundamentales son fácilmente violados o ignorados, debido a su limitadodominio del español y escasa o nula educación, que les hace depender de uncontratista para arreglar sus condiciones de trabajo, lo cual diluye laresponsabilidad de los patrones para afiliar a sus trabajadores al régimenordinario del seguro social y pactar contratos laborales formales que lesbrinden seguridad jurídica y laboral. La contratación llega a depender inclusodel estado de ánimo y volubilidad del contratista.



Estostrabajadores son “contratados” diariamente o por temporada, para laborar pordestajo (según la productividad del trabajador); por tarea (para realizar unalabor específica); o por jornada (que llegan a ser de 10 horasde trabajo agotador y con temperaturas extremas de frío o calor); y estánpermanentemente expuestos a ser desempleados, aún cuando lleven variastemporadas o años trabajando para el mismo patrón.



Otros más, sinembargo, se asientan en la región y deciden quedarse a vivir en el municipio,en viviendas construidas con materiales improvisados como lámina, generando uncrecimiento no planificado y una urbanización desorganizada. Los lugares ycolonias populares, en los que se establecen estos migrantes “residentes”,-generalmente alrededor de los campos agrícolas- presentan bajos o muy bajosindicadores de bienestar social, que contrastan con otros polos y regiones delestado, en los que existen altos niveles de desarrollo. En estas colonias,formadas a través de la invasión de tierras o adquiridas a grandesacaparadores, predomina la población joven, muchas veces llegados a la zonadesde sus comunidades asentadas al sur del territorio nacional, en undesplazamiento de carácter familiar.




Vista Aéreade San Quintín
San Quintín representa el 70% del área totaldel municipio de Ensenada
Estedesplazamiento familiar ha contribuido a que la población agrícola asentada enlas colonias populares del valle de San Quintín haya crecido notablemente. Las nuevasoleadas de migrantes mixtecos, náhuatls, purépechas, triquis y zapotecos no hanllegado solas: en el nuevo territorio han reproducido las formas de vidacomunitaria, las costumbres y tradiciones e incluso los nombres de sus lugaresde origen. También han reproducido su pobreza. Estos trabajadores se han venido organizando para defendersus derechos laborales, humanos, culturales y a la residencia; teniendo queluchar contra las amenazas de los propietarios, la presencia de cuerpos deseguridad privados en los campos agrícolas, la falta de atención de lasautoridades, e incluso la muerte aún no aclarada de algunos de sus dirigentes.



Los jornalerosagrícolas migrantes viven hacinados en campamentos construidos por lospatrones, que son galerones de entre 50 y 200 cuartos en los que suelen faltarla luz eléctrica, el agua potable y el sanitario por cuarto; no cuentan conestufa de gas, por lo que tienen que cocinar con estufas de petróleo o anafresde carbón, dentro de esos cuartos-vivienda, los cuales llegan a habitar hasta12 personas. No existe enfermería y los trabajadores sólo pueden entrar y salirde estos campamentos precarios e insalubres con permiso del patrón, ya que elacceso a los mismos es custodiado por hombres armados



Existen también“cuarterías” que operan como empresas particulares –incluso propiedad demigrantes residentes- cuya renta varía de 15 a 30 dólares al mes y cuyo tamañoes de aproximadamente 18 o menos metros cuadrados; teniendo condicionessimilares a las de los campamentos. Aquí, a sus gastos de manutención, elmigrante temporal tiene que añadir el pago de renta.



Cerca del 45% de la mano de obrajornalera, en su mayoría los jornaleros migrantes, percibe un ingreso de menos de dos salariosmínimos. Actualmente y por motivo de la crisis recesiva el mercado dehortalizas se contrajo por lo que en esta época de temporada solo estánlaborando un promedio de 4 días, afectando seriamente el ingreso familiar porlo que se incrementa la necesidad de que más miembros de la familia, y cada vezmás jóvenes, se incorporen altrabajo agrícola.



Paradójicamente, San Quintín cuentasimultáneamente con la tecnología más avanzada que ha generado una agriculturade exportación competitiva a nivel internacional y con una sociedad en extremapobreza. Para algunos estacompetitividad es producto de la explotación intensiva de la mano de obraabundante y barata, que se aprovecha de la angustia del jornalero de encontrarun trabajo y conservarlo.

(Continuará)



~ Jaime Martínez Veloz




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