jueves, enero 26

Una Nota del Director Ejecutivo

Saúl Alarcón Farfán, Director Ejecutivo
Las zonas mundiales de alta importancia (“hotspots”) para la biodiversidad son sitios que contienen una combinación extraordinaria de especies y cuya conservación es considerada clave para la sobrevivencia de miles de organismos únicos. En el Hemisferio Norte del Nuevo Mundo, sólo el Caribe, Mesoamérica y la Provincia Florística de California han merecido esta designación.  La Provincia Florística de California incluye 70% del estado de California y se extiende al suroeste de Oregón, a una pequeña parte de Nevada y a la parte norte de Baja California. Las cuencas de Baja California al norte del paralelo 30, que culminan al sur en la Bahía de San Quintín, comprenden la porción mexicana de la Provincia.



La parte sur de la Provincia Florística de California contiene ocho ecosistemas de humedales que históricamente presentaron características similares: la Bahía de Ventura-Oxnard, la Laguna Marina del Rey-Ballona, la Bahía de Los Angeles-San Pedro, la Bahía de Newport, la Bahía de Oceanside, la bahía de San Diego-Mission, la Bahía de Ensenada-Bahia de Todos Santos Bay, y la Bahía de San Quintin.  Desafortunadamente, con la excepción de de la Bahía de San Quintín y una pequeña superficie de la Bahía de Ensenada-Todos Santos, el desarrollo a gran escala ha causado la desaparición de la mayoría de los hábitats naturales dentro de estos humedales.



Terra Peninsular está trabajando, en colaboración con otras organizaciones de la sociedad civil y con el gobierno federal mexicano, para proteger los hábitats más importantes en San Quintín por medio del establecimiento de un área natural protegida de 120,500 Ha y conservando grandes superficies de tierras privadas.  La conservación de la Bahía de San Quintín es extremadamente importante para la sobrevivencia de aves acuáticas, playeras y rapaces migratorias así como también para mantener la salud de uno de los ecosistemas marinos más productivos de la Provincia Florística de California.



Invertir en la conservación de nuestros humedales no es un lujo. Es una decisión acertada que evitará medidas muy costosas en el futuro. Por ejemplo, San Diego podría gastar de $58 a $100 millones de dólares para remover 140,000 metros cúbicos de sedimentos contaminados en solo seis hectáreas. Los peces capturados en la Bahía de San Diego contienen elevados niveles de toxinas como bifeniles policlorinados (PCB), mercurio y arsénico que los hace peligrosos para el consumo humano.



Nosotros tenemos en nuestras manos un futuro mejor para la Bahía de San Quintín.


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