viernes, mayo 4

¡No hay Panaceas!


La generación de energía eléctrica mediante tecnologías alternativas como el viento, el sol, los biocombustibles o las pequeñas presas hidroeléctricas, se ha manejado como la panacea de "solución" para satisfacer la creciente demanda de energía y la disminución de contaminantes a la atmosfera y la lucha contra el cambio climático. En aras de dar cumplimiento a los compromisos internacionales asumidos por México ante la comunidad internacional, se decreta el 28 de noviembre del 2008, la ley para el aprovechamiento de energías renovables y el financiamiento de la transición energética (reformada el 12/01/12). Se supone que tiene como objeto la de regular el aprovechamiento de fuentes de energía renovables y las tecnologías limpias para generar electricidad con fines distintos a la prestación del servicio público. Provee que la generación de energía pueda ser generada por particulares para autoconsumo y la posibilidad de venderle el excedente a la Comisión Federal de Electricidad con tarifas preferenciales.


Parte de la aaudiencia en el Foro de Energía Renovable de San Diego, organizado por Terra Peninsular en el Hotel U.S. Grant. Foto por Terra Peninsular

Si bien la intención de los legisladores fue la de crear un instrumento legal para generar energía "limpia" y en beneficio de la pequeña empresa y las comunidades rurales, hasta ahora los beneficiados han sido grandes empresas que generan su propia energía y otras que han sembrado sus turbinas eólicas en el Istmo de Tehuantepec y empiezan a hacerlo en la Sierra de Juárez en Baja California. Si bien la energía eléctrica que se genera con la ayuda del viento puede ser no contaminante por no arrojar residuos a la atmosfera, lo cual es discutible al preguntarnos como se producen y se instalan esos equipos, no o es tanto si analizamos las prácticas que han utilizado las empresas para obtener las autorizaciones ambientales correspondientes en túneles de vuelo de aves migratorias y ejidos con ascendencia indígena. Si a esto le agregamos los daños que generan las líneas de transmisión y las varias formas que se utilizan para obtener los derechos de vía de los ejidos y las comunidades indígenas, la supuesta "energía limpia" planteada en la Ley, no lo es tanto.

La estrategia a largo plazo del estado de California por eficientizar la energía mediante la instalación de celdas solares en las azoteas de millones de habitantes aún no ha sido contemplada en México. Queda aún por promover en México el beneficio que podría atraer para el país este tipo de generación de energía que no se contempla en ley. Incluirlo en la ley permitiría maximizar el uso de azoteas, generar fuentes de ingreso y brindar autonomía a quienes decidan emprender esta forma de contribuir a la autonomía energética del país. Tambien haría justicia al medio ambiente y la gente tendría la posibilidad de evaluar la conveniencia de firmar un contrato a 30 años por la renta de sus tierras o invertir para poseer su propia forma de generar electricidad.

Por Federico Gama

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